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De la calle donde fue ejecutado Joaquín Miguel Gutiérrez, sólo hay una placa
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Darissa Castellanos
Del Callejón del Sacrificio, en el centro de Tuxtla, sólo queda la placa conmemorativa. La emblemática “calle” del centro de la ciudad, que recuerda al prócer liberal Joaquín Miguel Gutiérrez, se ha modificado e incluso olvidado, a pesar de que este 2010 es el año del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución.
Actualmente, locales comerciales, restaurantes y el edificio de Hacienda suplantan el llano que atestiguó la muerte del general chiapaneco.
En 1925, el Callejón del Sacrificio era una calle abierta que unía a la Avenida Central con la Primera Sur. Según el croquis del escritor Rubén López Cárcamo, frente al callejón había cuatro casas en los años veinte. En su libro El Centro de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas en 1925, López Cárcamo consigna que los habitantes de esas casas eran: Rosita Gutiérrez, la profesora Trinidad Jiménez, la familia Burguete y por último Oliveros Sánchez, sitio que ocupó la farmacia “Cruz Roja” y que actualmente ocupa la heladería Fruthelada.
Del otro lado de la calle, a un lado de la iglesia de San Marcos, había otras tres viviendas (hoy un andador y un jardín), cuyos propietarios fueron: la familia Anselmo Burguete “el diablo”, la familia Pascacio Gamboa y Rafael Farrera. La modificación más radical de dicho “callejón” fue bajo la administración de Juan Sabines Gutiérrez, por lo que López Cárcamo recuerda nostálgicamente la demolición de aquellas viviendas habitadas por sus conocidos, compadres de su mamá, sobre todo por las expropiaciones hechas por el gobierno en aquel tiempo.
¿Del “sacrificio”?
Detrás de la catedral de San Marcos está incrustada una placa en honor al “sacrificio” del prócer liberal chiapaneco. No obstante la muerte del general Joaquín Miguel Gutiérrez fue un asesinato y no un sacrificio.
En su lucha en contra del centralismo, el liberal se refugió en la “Iglesia Grande” —Catedral de San Marcos— e intentó huir por la parte superior trasera de la misma. Prácticamente derrotado, fue alcanzado por una bala y cayó al suelo para ser rematado por los centralistas chiapanecos. Luego fue cruelmente exhibido: tras su caída, fue amarrado a un caballo y arrastrado hasta lo que hoy es la Novena Sur, a la altura del ahora Hospital Regional.
Ese camino fue también conocido como “La Calle del Sacrificio”. Pero hoy, del Callejón del Sacrificio, en el centro de Tuxtla, sólo queda la placa conmemorativa.
RINCONCITO de historia. El Callejón del sacrificio, ubicado atrás de Catedral, luce a diario ignorado por cientos de transeúntes tuxtlecos. Foto: Ricardo Vargas
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