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¿No que no se vendía?

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En la reunión de dueños en Guadalajara, Leonardo fue contundente: “vendo mis acciones”

Alexander Gómez

Como Tinta Fresca se lo informó con oportunidad: Jaguares sí se vende.

En la reunión de dueños de equipos, realizada en Guadalajara el pasado nueve de marzo, Leonardo Castañón, ex presidente de los felinos, fue claro: “Jaguares está en venta”. Sin embargo, ello era un secreto a voces desde los constantes cambios en la directiva jaguar, a través de la cual, puede venir el traslado del equipo de Chiapas.

La vía sería Gustavo Parente, quien fungió como directivo en el Veracruz hasta 2005 y también equipo que, bajo su administración, descendió a Primera A.

La dupla Bonales-Parente se dedicó, antes de Jaguares, a las cuestiones meramente económicas en los equipos; el primero fue agente de jugadores y el segundo vicepresidente administrativo. Es decir, les gusta y saben manejar las ventas.

DE QUIEBRA en quiebra. De no ser por los apoyos estatales de Pablo Salazar y Juan Sabines, Antonio Leonardo jamás hubiera podido con Jaguares, por eso ahora, derrotado, dijo ante otros dueños: “vendo mis acciones”.


En este contexto el equipo podría irse al puerto jarocho, donde la afición es más aferrada al futbol y con más tradición en Primera División. O bien: irse a Tijuana, plaza que se vincula con Jaguares desde el año 2007 y misma que nunca ha tenido futbol de primera división. La compra de la franquicia en 2002, tuvo un costo de 20 millones de dólares, luego fue comprado en una “ganga” de cuatro millones de dólares por Antonio Leonardo y empresarios chiapanecos con la intención de arraigarlo a Chiapas. La venta de la franquicia felina se especula desde el 2005, a partir de ese año en cada inicio de torneo se repitió la misma pregunta: ¿cuándo se va Jaguares? En 2008, el Gobierno del Estado, al comprar el 51 por ciento de las acciones, ilusionó con dejar permanentemente al equipo en Chiapas. Pero mantener a un equipo de Primera División es completamente difícil, por lo que la venta de las acciones y por lo tanto de la franquicia es irrefutable. Los gastos pueden ascender a millones de pesos por cuestiones de pago a personal, renta y mantenimiento de estadio, viajes, transferencias de futbolistas, entre lo más oneroso. Por el momento, como se lo informó Tinta Fresca, a Jaguares lo anuncian en venta, aunque la realidad es que ya tiene dueño: Ricardo Salinas.

Con Marini, los jugadores corren aproximadamente dos kilómetros más por partido

Jaguar pampero

La playera empapada en sudor y las piernas temblando son el resultado de la exigencia del técnico felino: correr hasta el último minuto. La dirección de Pablo Marini se basa en el
pressing: no permitir la salida con balón controlado del rival y agobiarlo en su propia cancha. Los jugadores corren aproximadamente dos kilómetros más por partido, mayor esfuerzo físico que el exigido por el ex técnico Luis Fernando Tena. Por ejemplo, Danilinho, uno de los jugadores con más fuelle, recorría durante un partido un aproximado de nueve kilómetros. Ahora con Marini, el delantero carioca aumentó su recorrido a 11, esto tomando en cuenta la extensión de la cancha (90 metros) y las veces que ataca y defiende en un partido. Otro de los factores es el modo de atacar: por lo general Jaguares usa cuatro defensas, pero la exigencia es tal que por momentos se queda con tres. Incluso en los despejes, los laterales (Jesús Chávez y Óscar Razo) se ubican hasta la media cancha, cuando regularmente los laterales deben estar pegados a las bandas a la altura del área grande. Con Chivas, Jaguares mostró que ya se adaptó al estilo netamente ofensivo del estratega pampero. Pero el partido contra San Luis evidenció de nueva cuenta la falta de fondo físico para aplicarlo, a grado tal que en el segundo tiempo Jaguares desapareció de la cancha. Bajo la dirección de Marini, los felinos no han perdido, pero sólo ha ganado en una ocasión. Y es que a Jaguares le urge sumar de a tres puntos en vez de uno, si se quiere alejar del descenso en el torneo que viene.

JADEANTES. Casi con la lengua de fuera, quedan los felinos, ahora bajo el mando del exigente che Marini. Foto:

La magia de Pablo le valió una ovación multitudinaria, pleitesía y salir en hombros de la plaza

Hermoso rejoneo

El caballo es una extensión más de su cuerpo, entiende perfectamente lo que su jinete, ataviado a la usanza española, quiere y desea; son uno mismo, al más puro estilo avatar en la magia del rejoneo.

La plaza de Toros San Roque es testigo del carisma de Pablo, de lo hermoso de sus caballos; Mendoza logró salir en brazos.

Recibe al toro con cadencia, lo finta de un lado al otro para después darle la primera estocada con lo que aparece una bandera blanca con sus iniciales; el estilo es inconfundible.

Pablo no se guarda ninguna faena y demuestra a su público por qué es el mejor rejoneador del mundo. Su especialidad levanta al conglomerado, toma las banderillas a dos manos y espera al toro, da vueltas sobre los medios del ruedo, abre los brazos y en un momento especial los entierra y entonces toca con ambas manos a la cabeza del toro; como disculpándose por lo hecho, lo consuela. Pero eso no es suficiente para satisfacer al público, el español es más que una correcta inserción de banderillas; entonces se dispone al público pasmado. En plena cabalgata, el navarro suelta las riendas de su Estrella y se pone de lado, se agacha y dobla el brazo. Pablo Hermoso de Mendoza tiene el codo en la cabeza del toro durante breves segundos que para otros fueron una eternidad; el conejo en su más excelsa presentación. Su rejoneo valió para dos orejas y un rabo pero eso es simbólico y lo obsequia; el verdadero premio son seis mil personas de pie, aplaudiéndole, rindiéndose ante el carisma, la maestría de Mendoza, quien es retirado en hombros. El navarro es capaz de encarar al toro, de sacarlo y llevarlo a las tablas a placer; y en una señal de victoria, pero también de respeto, enfrenta los rostros de caballo y toro, para acompañarlo en su viaje hacia la muerte en manos del mejor.

El rejoneador navarro utilizó a sus nueve “amigos”, como le llama a sus caballos, entre losg que destacaron Estrella, Silveti y Caviar.



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