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Marcos, el guerrillero tio

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El jefe militar del EZLN es “desenmascarado”
otra vez; ya es un tío, tiene 53 años

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ViCC

El veinteañero idealista es ahora un guerrillero cincuentón.

Al
Subcomandante Marcos le volvieron a “quitar” la capucha, a punto de cumplir 53 años de edad. Rafael Sebastián Guillén Vicente es un tamaulipeco nacido en 1957 que, tras graduarse con honores en Filosofía y ser maestro universitario, vino a Chiapas a realizar labores sociales en 1982 y desde entonces, hace 28 años, vive aquí en la clandestinidad, “en algún lugar de la Selva Lacandona”.

Desde que fue “desenmascarado”, el 2 de febrero de 1995, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, ha lucido flaco, “con kilitos de más” y otra vez flaco.

El jefe militar y vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es ya un ícono del siglo 21 pues hasta la italiana marca de ropa
Benetton le ofreció que fuera su imagen en una campaña publicitaria. Tinta Fresca le presenta la lucha que el guerrillero combate día a día: la del tiempo.

El primer Marcos

La primera imagen pública de
Marcos fue el 1 de enero de 1994, con la irrupción del EZLN en San Cristóbal de las Casas. Ahí, el entonces identificado como “Comandante”, tenía ya 36 años de edad pero la capucha no delataba más que su prominente nariz y sus ojos claros, color miel.

De hecho, apenas cuatro días después, la Procuraduría General de la República cometía un dislate pues afirmaba que el guerrillero tenía “25 años aprox.” Divulgaba que tenía 1.74 metros de altura y fue más allá: tiene “ojos verdes muy claros y grandes”; además, como señas particulares, que era “cacarizo y lampiño”.

De esa información, la única atinada era lo cacarizo, pues lampiño no era ni por asomo pues incluso, desde joven, tenía una abundante barba. Desde entonces se especuló que
Marcos era italino, un sacerdote jesuita o un guerrillero centroamericano; su mestizaje, era evidente.

—Usted no es indígena —le espetó un periodista al narigón encapuchado.
—Pero soy mexicano —le reviró de inmediato quien sería figura protagónica del EZLN.

Al final, se supo que era un clasemediero de Tamaulipas que abandonó su vida de “pequeñoburgués” para vivir en la selva de Chiapas.

METAMORFOSIS del tiempo. El joven tamaulipeco Rafael Sebastián, alias Subcomandante Marcos, en sus inicios de guerrillero, hasta la actualidad, en este 2010, a 28 años de distancia. (Fotos: Archivo TF, Carlos Morgan y Reforma).


Fuera capucha…

El 9 de febrero de 1995, el gobierno le “quitó” la capucha a
Marcos y lo identificó como un tamaulipeco hijo de un vendedor de muebles y una mujer de ascendencia española. A los 20 años, se matriculó en la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la cual cursó en apenas tres años, cuando el tiempo habitual era de cinco. Fue el mejor promedio de su generación, tanto, que se hizo acreedor a la medalla Gabino Barreda de esa universidad, por excelencia académica. Entonces, el Centro de Información y Seguridad Nacional (CISEN) reveló que se adiestró militarmente en Nicaragua y que antes de Marcos tuvo de apodos Cachumbambé y Zacarías. De 1980 a 1982 fue profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Xochimilco, donde funda las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), antecedente del EZLN. Toda esa información la dio Salvador Morales Garibay, quien fuera su compañero profesor desde la UAM-Xochimilco y luego de armas, con el apelativo de Subcomandante Daniel. Luego vinieron las revelaciones de la revista Proceso que, bajo el titular “El semillero”, presentó imágenes de Rafael Sebastián como profesor de la escuela de Ciencias y Artes para el Diseño de la UAM-Xochimilco. En esas fotos, todas en blanco y negro, lucía siempre con barba, mostraba su prominente nariz, cara redonda y apenas se vislumbraban los ojos claros.

Su rostro actual
EL TÍO ‘Rafa’. Así luciría el Subcomandante Marcos, a sus casi 53 años de edad, que cumplirá el próximo 19 de junio.

Hoy, a 16 años de la irrupción zapatista, y 28 de su estancia en Chiapas, el diario
Reforma revela la faceta más actual, también como civil, que tendría el autodenominado “Sup”.

En la foto que otro desertor zapatista proporcionó al diario nacional —quien nunca es identificado—, luce un Marcos delgado en extremo, barbado aún y de gorra blanca. Extraoficialmente, se habla de que Marcos habría padecido Leishmaniasis, o “enfermedad del guerrillero”, la cual es provocada por un insecto y genera irritación de la piel y úlceras en mucosas.

La foto, desenfocada, no permite ver detalles en el rostro de
Marcos: sus cicatrices producto de cierta afectación por acné; y además, las líneas de expresión (patas de gallo) alrededor de los ojos. Esa imagen revela el guerrillero cincuentón que es, muy lejos del veinteañero idealista que fue.


El Sup, encarcelable

ViCC

Si el
Subcomandante Marcos fuese detenido y sentenciado por los delitos “graves” del que es acusado por el gobierno mexicano, alcanzaría una pena de 108 años de cárcel.

Tinta Fresca
obtuvo, vía una solicitud de información, el expediente que le abrió el 9 de febrero de 1995 y los cargos en su contra la Procuraduría General de la República (PGR), cuando fue revelada su identidad.

La averiguación previa TGZ/39/1/95, aún vigente contra él y otros 24 “líderes” zapatistas, suma nueve delitos: “sedición, motín, rebelión, terrorismo, conspiración, portación de arma de fuego de uso exclusivo de las fuerzas armadas y transmisión de las mismas”, además de “provocación de un delito y apología de éste o de algún vicio”.

El código penal de Chiapas establece sanciones varias que, sumadas en cada uno de estos nueve delitos, alcanzaría una pena corporal de 108 años de cárcel, según cálculos de
Tinta Fresca.

Marcos no es detenido porque se encuentra protegido por la Ley de Concordia y Pacificación del 11 de marzo de 1995, aunque, en teoría, esa protección sólo aplica en Chiapas, concretamente en los municipios que conforman la llamada “Zona de Conflicto”.

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¿A LA REJA? Así luciría Rafael Sebastián Guillén Vicente, de ser detenido y encarcelado. Fotoarte digital: Carlos Morgan…


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