Tinta Fresca

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LOS DE CAJÓN

Desayunos mundiales



¿Cómo se desayuna hoy en el Mundo?
En Estados Unidos, el
gringo abre la nevera, saca dos huevos y el tocino; prepara su café, desayuna y se va para el trabajo.
En Inglaterra, el inglés abre la nevera, saca dos huevos, los hierve tres minutos, hace el té, desayuna y se va para el trabajo.
En Italia, el italiano abre la nevera, saca dos huevos, toma pan, prepara su
cappuccino, desayuna y se va para el trabajo.
En México, bajo el gobierno de Felipe Calderón, el mexicano abre el refrigerador y no hay luz, se rasca los dos huevos, cierra el refrigerador, se toma un vaso de agua de la llave y regresa a la cama porque no tiene trabajo.

Mala suerte


El esposo estaba en estado de coma. Salía y entraba de esa crisis durante meses. Aún así, su mujer permanecía a su lado, todos los días.
Un día que él despierta, le pide a su mujer que se acerque y con lágrimas en los ojos, le dice:
—He estado pensando mucho y siempre has estado a mi lado en cada momento malo de mi vida: cuando fui despedido del trabajo, ahí estuviste y me diste ánimo; cuando mi negocio quebró, estuviste ahí hasta el último minuto; cuando me balearon, estuviste a mi lado hasta que sané; cuando perdimos la casa, te quedaste sin techo pero siempre a mi lado; cuando mi salud empezó a decaer, estabas ahí mismo, siempre a mi lado. Y hoy que estoy con este estado de salud tan cambiante, no me has dejado y sigues a mi lado. ¿Sabes qué?
La esposa pregunta sonriendo, a medida que su corazón se llenaba de ternura:
—¿Qué, querido?
—¡Me traes mala suerte! ¡A chingar a su madre, pinche vieja salada!

Supermercado


Una mujer estaba comprando en el supermercado, donde agarró una caja de leche, un cartón de
huevos, un
tetrapack de jugo de naranja y un paquete de tocino.
Mientras ponía los artículos en la cinta de la caja, un borracho que había detrás de ella
observaba con detenimiento cada uno de los artículos.
Al terminar, el borracho la mira y le dice:
—Tú tienes que ser soltera.
La mujer se quedó sorprendida por esta afirmación, pero a la vez intrigada, ya que ella realmente era soltera. Miró todos los artículos que tenía sobre la cinta de la caja y no vio nada
que pudiera haber hecho que el borracho dedujera que ella era soltera.
Al final, ganó la curiosidad y le preguntó al borracho:
—¿Sabes? Es verdad, soy soltera. Pero... ¿cómo lo has adivinado?
Franco, el borracho contestó:
—Porque eres muy fea.

De amantes


Una pareja de esposos estaba cenando en un restaurante, cuando observaron que entró un amigo de ambos acompañado de una desconocida.
La señora le comentó a su esposo:
—Ese que entró es Juan, pero esa no es su esposa....
—No, es una amante que él tiene —dijo el hombre calmadamente.
La mujer comenzó a criticar la actuación de su amigo y el esposo la paró en seco diciéndole:
—No te metas en esos asuntos, deja que los otros vivan su vida.
Los esposos siguen cenando, cuando se acerca a ellos una chica guapísima que le dice al marido:
—Oye, me dejaste esperando ayer...
—Sí, se me presentó un problema, pero yo paso por tu casa hoy.
—Oquei, nos vemos —dice la chica, retirándose de la mesa ante el asombro de la esposa, que le pregunta enseguida al marido:
—¡¿Y esa, quién es?!
—¿Ésa? Ah, es mi amante.
La mujer se puso como el diablo y comenzó a decirle improperios al marido, pidiéndole hasta el divorcio.
—No hay problema, yo te doy el divorcio. Pero recuerda que la casa, el coche y el negocio están a mi nombre. También vete olvidando de los viajes a Europa y de las tarjetas de crédito, tus SPA, el terapeuta, las compras en Nueva York, la casa en la Del Valle, tu BMW, el chofer y la pensión de tu madre....
La mujer se calmó y después de analizar la situación, le dijo cariñosamente al esposo:
—Mi amor, ¿verdad que nuestra amante es más bonita que la de Juan?

Semental


Un señor y su esposa fueron a una feria agrícola y pasaron frente a la exposición de toros sementales. Se acercan al primero y hay un letrero que dice: “Este toro se apareó 50 veces al año”. La señora golpea juguetonamente, con el codo, las costillas de su marido y le dice:
—Se apareó 50 veces en el año…
La pareja sigue con su recorrido y pasan ante el segundo toro, el cual tiene un letrero que dice: “Este toro se apareó 150 veces el año pasado”.
La señora, golpeando menos juguetonamente en las costillas, comenta:
—¡Es más de dos veces por semana; de él sí que debieras aprender!
En el siguiente toro, su letrero decía: “Este toro se apareó 365 veces el año pasado".
La señora estaba tan enojada que casi le rompe las costillas con el codo a su marido y le dice:
—¡Es una vez al día; ahora sí que deberías de aprender de este toro!
El esposo, cansado y molesto, le revira:
—¡Anda y pregúntale si fue con la misma vaca!



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