Tinta Fresca

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Año 9 • Tinta Fresca No. 165 • Del 1 al 15 de Febrero de 2012

- Sillas de madera, impuntualidad, largas filas, insuficiente y corrupta seguridad: el corte de caja en los conciertos 2011 -

La tortura de los espectáculos

Selene Suchiapa/Stephany Mata

En el escenario, el artista cobra millones; en las sillas, la gente paga por pésimos espectáculos, recintos inadecuados y peores organizaciones.
Sillas de madera, impuntualidad, largas filas, insuficiente y corrupta seguridad, además de colados en otras secciones, fueron parte del espectáculo en los conciertos de Tuxtla en 2011.
Y es que, llegar a pagar hasta dos mil 500 por ver a un desangelado Luis Miguel o, peor aún, apartar la quincena para
Pitbull que nunca llegó, fue una verdadera tortura para los fans.
Incluso, un empresario involucrado en los conciertos de Gloria Trevi, Caifanes y Hombres G, entre otros, afirma que para condiciones como el concierto de Luis Miguel, “mejor me compro el DVD y ya”.
Y aunque hay sus excepciones, los conciertos en 2011 se vendieron como espectáculos de primer nivel, pero resultaron pifias y ganaron la peor de las publicidades con la mejor arma: las habladas de los asistentes.

Lugar inadecuado, pero gratis


La mayoría de los conciertos se desarrollaron en tres lugares: Autódromo Chiapas, Estadio Víctor Manuel Reyna y Polyforum; de los tres, únicamente el último es el adecuado.
Otros empresarios justifican que la razón de hacer los conciertos en esos lugares de la capital, atiende a una necesidad de aforo; o bien, no pagar los costos de renta, aunque dejen atrás la comodidad de la gente.
En este sentido, la empresa que trajo a Chayanne,
Promo Tracks, optó por sus instalaciones propias: el Autódromo Chiapas.
Felipe Gaxiola, director de
Promo Tracks, reconoce que el lugar se eligió conforme a los beneficios económicos de un inmueble propio.
—¿Por qué el Autódromo?
—Porque fue un evento propio y no tiene ningún costo, el Polyforum cobra, el estadio cobra y nosotros podemos igualar esa capacidad.
No obstante, la gente tuvo que viajar 15 minutos para llegar, esperar en largas filas y caminar por un circuito de casi un kilómetro (en una pista exclusivamente de carreras), para ocupar su lugar; Chayanne cumplió, la organización y el lugar no.
Las empresas que usaron el estadio en sus espectáculos, adjudican la razón a la magnitud de los mismos.
Humberto de la Cruz, encargado de la organización en el concierto de Shakira, explica que la convocatoria del artista así lo requiere.
—¿Por qué el estadio?
— Porque la magnitud del artista lo requiere, es un espacio grande; el Polyforum sólo tiene una capacidad para cuatro mil 500 personas.
Al ser precisamente un lugar tan grande, únicamente los que estuvieron a menos de 20 metros (zonas exclusivas) de Shakira, disfrutaron de sus caderas, los demás vieron un par de pantallas con un ápice de la colombiana debajo de ellas.
Hacer conciertos en estadios no es una idea impensable, ya se han hecho en lugares con esas características; el problema radica en la organización y logística de los mismos.
Y aunque Shakira cantó sus éxitos, bailó y saludó a sus fans, dejó tras de sí una pista de atletismo destruida, césped dañado por la carpeta levantada y un tráfico inédito al salir del inmueble.

¿La culpa es de la gente?


En cuanto Chayanne saltó al escenario, la arrechura en las mujeres no se hizo esperar y cientos subieron su estatura al pararse sobre las sillas; los constantes llamados a bajarse de las mismas, fueron respondidos con mentadas.
La molestia de algunos asistentes ante el
show de traseros, fue más notoria al realizar un concierto en un terreno sinuoso y con una tarima apenas a dos metros del suelo.
Sin embargo, la mayoría de los empresarios no se responsabilizan por la elección del lugar y, por el contrario, acusan la falta de cultura en los chiapanecos.
Felipe Gaxiola punza: “la gente en Chiapas está mal acostumbrada a comprar un boleto y creer que con eso pueden llegar hasta adelante.
Humberto de la Cruz adhiere: “hay una falta de cultura impresionante y es un pleito personal con la gente”.
Una fuente, organizadora de
Los Monólogos de la Vagina, tercia: “Tuxtla es una buena plaza, pero no está lista para los eventos grandes”.
Por ello, este empresario sugiere traer cinco eventos pequeños pero trascendentales, a uno de gran magnitud que se convierta en
pandemónium.

Tuxtla, ávida de calidad


Y a pesar de todo, los tuxtlecos seguirán pagando.
El año 2011 representó beneficios para los empresarios organizadores, a pesar de todas las problemáticas mencionadas.
El público de Tuxtla está ávido de entretenimiento, tal y como lo confirma una fuente empresarial anónima: “la gente es muy noble, por eso hay que ser realistas con ellos, darles lo que se ofrece”.
Y es, suma, “hay cabrones que engañan a la gente, que con una buena campaña publicitaria se los comen, llegas y no manches”; situación ejemplificada en Luis Miguel o
Pitbull en el Summer Fest, por mencionar algunos.
El primero decepcionó a su público, mismo que abandonó el estadio tras menos de hora y media de concierto; el segundo fue peor: nunca llegó.
La solución la conocen los mismos empresarios: dejar de sentirse como tales y aplicar la máxima de oferta y demanda.
Lo irónico es que, a pesar de conocer la solución, no la aplican y “prefieren el dinero a la satisfacción de la gente”.
Y es que mientras ellos ganan y los artistas cobran millones en el escenario, abajo la gente, el verdadero importante en el negocio, paga por pésimos espectáculos, recintos inadecuados y peores organizaciones.

Conciertos 2012
Alejandro Sanz
Joan Sebastian
Zoe
Omar Chaparro

Lo posible:
DJ David Guetta
Grupo Exterminador
Banda Maguey
Kalimba
Buitres de Sinaloa


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