*Los bebesaurios del sexenio
*Palenque, el pleito detrás
*La “difusión” del turismo
SI HAY algo de lo que no se puede acusar al cachorro es de resistirse a forjar una clase política, aunque los perfilados sean unos juniorcitos de muy corta visión.
Y ES QUE el levantamiento zapatista de 1994 no sólo le declaró la guerra al supremo gobierno sino que tronó a la consolidada clase política (jurásica, pero clase política al fin).
LA CAÍDA de Patrocino González en la Secretaría de Gobernación pasó a traer a su caporal acá, el alemán-chol Elmar Setzer Marseille.
UNA EMERGENTE clase, proveniente de otra facción priísta más “a la izquierda”, respiró con Javier López Moreno, hijo político del entonces poderoso ensotanado Samuel Ruiz García.
LUEGO la caída del recién electo gobernador Eduardo Robledo, cuyo vástago Zoé viene ahora a cobrar la venganza del padre, impactó aún más a la nomenclatura priísta.
EL GOLONDRINO Julio César Ruiz Ferro recicló a muchos priístas, principalmente de Tapachula, tierra que lo vio nacer pero no crecer ni desarrollarse.
EL MIEDOTE que tenía de su endeble imposición como gobernador, el corralito de otros sabuesos políticos y su desconocimiento de la entidad, lo hicieron sucumbir en 1997.
Y ES QUE la otra matanza de Acteal, en aquel diciembre sangriento, con los cachitos de gobierno que se sucedían uno tras otro, cargó más ataúdes políticos.
ARRIBÓ entonces Roberto Albores Guillén, casi recién electo diputado federal, aun en contra del propio Ruiz Ferro pero impulsado por su compadre Francisco Labastida, entonces secretario de Agricultura del zedillismo (y más tarde, fallido presidenciable).
EL DESGASTE de hombres y nombres en tres pedazos de gobierno había minado a la clase política que no terminaba de acomodarse en su despacho cuando ya lo tenía que abandonar.
LA LLEGADA del primer gobierno no priísta en el 2000 (aunque con las mañas priístas en el abusivo ejercicio del poder), aislaron a los políticos “de carrera”.
PABLO Salazar —a quien el PRI empolló, acunó y dio espolones—, tuvo una enfermiza obsesión por fulminar a su ex partido, por rencores inmediatos.
EL SEXENIO pablista fue determinante para sepultar a la de por sí minada clase política tricolora, aunque el problema es que no impulsó una propia.
Y ES QUE al pie de caite no muy le gustaba que le hicieran sombra y prefirió nombrar en su gabinete a puro técnico sin historial político ni ambiciones.
[LOS ÚNICOS que brillaron, y eso por ser medio vivos, fueron el perredista Jorge Antonio Morales Messner y el panista Juan Carlos Moreno Guillén.]
EL MÁS PATÉTICO caso de los hombres que impulsó Pablo fue su amigo personal y de religión, Rubén Velázquez, actual Senador, quien no tenía (tiene) ni una pizca de popularidad.
FUE TAL el desplome de “su” clase política que al final tuvo que impulsar a un ex priísta, Juan Sabines, para salvar su pellejo político transexenal.
CON ESE panorama de desgaste entra el cachorro, interesado en calcular y no forzar su propia sucesión, primero con Jaime Valls y después, ahora, con Yassir Vázquez.
JUAN pagó facturas a perredistas y panistas que lo ayudaron a sentarse en Palacio, pero también recicló a priístas, sabedor de lo chuchos que son cuando andan de ociosos.
SU PRIMERA carta política fue, sin duda, Jaime Valls, cuya eficacia administrativa y altura política no estuvo (no está) acorde al estilo popular de Juan.
[ADEMÁS, Jimmy le apuesta demasiado a su poderosísimo apá, Sergio Valls Hernández, ministro de la Corte que tiene un sinfín de palancas políticas, lo cual no gusta del todo a Juan.]
DESPUÉS, Sabines encumbró a Yassir Vázquez y Chacha Pariente (esta última a quien encargó el changarro de la alcaldía en la segunda mitad de su trienio 2004-2007).
AL TUXTLECO de nombre raro, quien hasta antes de la pasada elección del 4 de junio era harto desconocido, lo transformó de secretario particular a suspirante a gobernador.
Y ES QUE Yassir fue subsecretario de Gobierno, director de Atención Ciudadana, secretario de Desarrollo Social y ahora alcalde (electo) de Tuxtla, cuya posición es antesala de la gubernatura.
OTRO que ha inflado involuntariamente al tenerlo en su gabinete, y quien siempre se pone a las órdenes, es el centavero Juan Carlos Cal y Mayor, su “rival” en la alcaldía en 2004.
EL IMBERBE no tiene, además de vergüenza política (el PAN se alió al PRI en 2006), ni un solo voto de simpatía entre la avasalladora militancia blanquiazul en la entidad.
POR ESO quizá impulsa a Zoé Robledo, y a otros juniorcitos como Roberto Albores Gleason, bebesaurios que apenas balbucean las primeras letras políticas y que no estarán listos al 2012.
[NO AL MENOS, claro está, por méritos propios, sino por sus respectivos papacitos que moverán los hilos necesarios para clavar a sus pupilos en el chapuzón de la sucesión.]
CON ESTA caballada, así de flaca, Juan Sabines competirá con el mañosón Manuel Velasco y, desde luego, con la inquietísima y bravía María Elena Orantes.
FALTA ver si los perfilados, unos juniorcitos de muy corta visión, pueden forjarse a sí mismos en la clase política que tanto necesita(ba) el cachorro en su sexenio.
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EL CASO Palenque, que vive una impugnación poselectoral, es un pleito de casa.
NO ES QUE sea el Partido del Trabajo del antigobiernista Andrés Manuel López Obrador contra el Partido de la Revolución Democrática del colaboracionista-felipista Jesús Ortega.
TAMPOCO es una guerra entre un grupo fáctico de poder (el narcotráfico) contra el aparato de Estado (el gobierno estatal).
DE LO QUE se trata es de una venganza política entre Ernesto Gutiérrez Villanueva, ex secretario del Campo, y Rafael Cevallos Cancino, ex titular de la Coordinación de Confianza Agropecuario (CODECOA).
EL COMPA Neto, un arribista sexenal que llegó por recomendación del ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, se la cobró al Rafa.
EL TÍO Coyol nunca estuvo de acuerdo en la manera como el entonces secretario del Campo manejaba políticamente los “apoyos” de CODECOA.
[SI ALGUIEN le echa una miradita a las entregas “históricas” de tractores, se encontrará con sorpresas alentadas por Neto el diputado federal.]
EN SUS TIEMPOS de Santa Clós político, Neto regalaba a diestra y siniestra infinidad de instrumentos de labranza que después capitalizó muy bien al concretar su actual diputación.
LO CURIOSO es que además de ser el ganón personal de ese trabajo público, al interior de la Secretaría del Campo era un secreto a voces que tenía más de un arreglo con los proveedores.
ALGO ASÍ como peinar doble: por un lado, al comprar los instrumentos de labranza; y por otro, al “regalarlos”, agenciarse los apoyos que necesitaría después en lo electoral.
ESO identificó el viejo lobo de Cevallos Cancino, quien con tata Juan inventó el CODECOA y vaya que le funcionó al padre del cachorro.
LAS ANOMALÍAS que detectó Rafa (quién sabe si por que no muy le tocaba mochada), las notificó de inmediato en Palacio y ahí empezaron las enemistades.
ESO, y que el Neto Gutiérrez se aliara con el todopoderoso Nemesio Ponce, de la burbuja sabinista, hizo que le dieran con todo al célebre Chinchulín.
POR ESO cuando Cevallos Cancino es enviado de Tuxtla a Palenque y sin escalas, tanto Neto como Neme se encargan de inflar al gallo del ahora enjaulado edil Alfredo Cruz: Carlos Morelos.
OTRO actor espontáneo en la venganza contra tío Rafita fue, desde luego, Juan Carlos López Fernández, El Chapitas, quien se creyó con propio capital político.
EL DIPUTADO federal, al no verse “agraciado” con la elección de su gallo en la alianza americanista por la zona, chambeó en contra.
LO QUE NO vislumbraron ni Neto ni Neme ni Jotacé, es que al ir en contra de Rafa era ir en contra del gobernador y su interés por mantener la plaza de Palenque.
AHORA es imposible pensar en darle una salida política al asunto pues detrás del “ganador” se encuentra ni nada menos que el necio mi compañero de Andrés Manuel.
LO ÚNICO que falta por hacer en ese caso, es esperar a que el Tribunal Federal Electoral determine si anula la elección en la tierra de Pakal.
AUNQUE algo queda clarísimo: el caso Palenque fue (es) un pleito de casa.
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NETA que me faltan dedos para ennumerar las razones del por qué algunos funcionarios del actual gabinetazo no muy funcionan.
SI DIFÍCIL fuera la chamba de ser burócrata de alto nivel, créame que no hubiésemos padecido a una horda de oportunistas, totales desconocedores de muchos temas, en los puestos públicos.
HABLO de Katyna de la Vega y Juan Carlos Cal y Mayor, quienes cobran como coordinadora en Chiapas de los festejos del Bicentenario y secretario de Turismo, respectivamente.
ESTOS hijos del presupuesto público no tienen la menor idea de cómo difundir masivamente un buen evento, como el caso de la Pantalla del Bicentenario.
LA AMPLIA reseña que Tinta Fresca le dio al asunto de ese lienzo gigante que tendrá la proyección de un documental histórico, habla del nulo trabajo de este par de burócratas de pedigrí.
[ME PARECE que la ineficiencia o la negligencia debería ser una sanción administrativa, que incluiría el cese de funciones, para algunos ilustres chupapresupuestos.]
EN VEZ de que la difusión del Turismo fuera el pan de cada día en nuestro Chiapas eminentemente turístico, se hace todo lo contrario.
ESO SÍ, ya parece que los veo luciéndose y paséandose popofonamente el día de la proyección de la pantalla, una idea del gobierno federal.
VER para creer al par de cínicos que no hacen su chamba. Al tiempo.