123
De harina y agua hacen el ‘cuerpo de Cristo’, en Pueblo Nuevo Solistahuacán
Georgina Cortez
En esta época de Semana Santa —la celebración más importante de la Iglesia—, el “Cuerpo de Cristo” usado para comulgar es elaborado por manos chiapanecas.
En entrevista para Tinta Fresca desde el monasterio de Santa Clara, las hermanas cuentan el proceso de fabricación de las hostias.
Santa Clara
El monasterio de Santa Clara está ubicado en Pueblo Nuevo Solistahuacán y tiene, aproximadamente, 30 años de haberse fundado, según Sor Delfina. En este tiempo, las hermanas del convento han elaborado las hostias para comulgar.
Sor Ana María, una de las encargadas de hacer las obleas, cuenta que el oficio lo aprendieron de sus hermanas del Distrito Federal, quienes llegaron cuando se funda el monasterio y les dieron “cursos”.
Mezclar, cocer y cortar
En Santa Clara las hostias se hacen a partir de las 9:30 de la mañana, después de que las hermanas desayunan y hacen sus oraciones. En total son 32 religiosas las que viven en el convento, pero sólo seis son las que participan en esta labor. Así, el cuerpo de Cristo se obtiene en tres pasos: mezclar, cocer y cortar. Sor Ana María explica que lo primero que se hace es mezclar los ingredientes: harina de trigo y agua, esto se bate hasta formar la masa. Se extiende la mezcla y se aplana para que pueda ser cocida en la máquina (que es una especie de plancha eléctrica); la masa es prensada por un minuto. Para que no se pegue a la máquina, se le unta a ésta cera de abeja. Una vez cocida, la masa queda como “hojuela” y se remoja con trapos húmedos para que no se rompa a la hora de cortarla en círculos. Hay dos tamaños existentes: la hostia de misa (exclusiva de los sacerdotes) que mide entre siete y ocho centímetros de diámetro; y la hostia “común” que oscila entre los tres y cuatro centímetros. Cuando las obleas son cortadas se les puede planchar un grabado que la “adorne”, los cuales son cinco: la palabra “Jesús”, la corona de espinas, un racimo de uvas, un pescado y la figura de Cristo.
La hostia de misa sí lleva grabado, la “común” es una excepción.
Hermanas emprendedoras
Una vez hechas las hostias se empaquetan en bolsas de plástico, pueden ser 100, 500 o un millar, dependiendo de la cantidad que se haya pedido. Las hermanas las venden a un precio muy bajo, esto para ayudar a las personas de bajos recursos. Cabe destacar que, en ocasiones, preparan hasta 10 mil hostias diarias; en Semana Santa la producción puede aumentar hasta 13 mil, según Sor Ana María. Los días de preparación son de lunes a viernes y se hace de 9:30 de la mañana hasta las cuatro de la tarde, aunque en este tiempo también realizan otras actividades. Las hostias las venden a algunas parroquias de la diócesis de Tuxtla Gutiérrez, otros municipios y a tiendas de artículos religiosos. Las personas pueden llegar a comprarlas directamente en Santa Clara o las hermanas envían el pedido por correo. Con este trabajo ayudan en la manutención del monasterio; Sor Ana María cuenta que al principio sólo tenían una máquina que les regalaron de Alemania y con las ventas de las hostias pudieron comprarse otra. Este trabajo también tiene algunas dificultades: las hermanas se pueden quemar las manos con la máquina o la masa se pega. Así, la noble labor de hacer hostias es hecha por manos chiapanecas.
· Añadir a Favoritos · Pagina de Inicio · Contacto
www.tintafresca.com.mx un sitio de www.nuhble.com