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Jesús y sus 12 apóstoles consumían más de lo necesario, revela estudio científico
“HERMOSOTE”. Muy bien se alimentaba Jesús de Nazareth, pues en La Última Cena se representan pescado, cordero, cerdo y “porciones sin identificar”. En la imagen, un fragmento de la obra de Leonardo Da Vinci, se proyecta cómo sería pasado de kilos. Fotoarte digital: Carlos Morgan
ViCC
Jesús estaba bien galanote.
Un estudio científico de la estadounidense universidad de Cornell revela que el fundador del cristianismo, a quien se conmemora en esta Semana Santa, comía más de lo necesario. La investigación, que se dio a conocer apenas el pasado 26 de marzo, consistió en analizar por computadora los alimentos representados en 52 lienzos de La Última Cena. En la ingesta previa a su crucifixión, por la Pascua, Jesucristo tomó vino y comió cordero asado, pan, perejil, rábano y un dulce de manzanas y nueces picadas con miel y canela.
La dieta diaria de Jesús, sin embargo, consistía en crema de berenjenas, pescados aderezados con salsas agridulces y dátiles del desierto rellenos de almendras y miel.
La investigación
En la investigación desarrollada por los científicos de la nutrición, los hermanos Brian y Criag Wansik, se comparó la porción de los alimentos con respecto a las cabezas de las personas. Según el Boletín Internacional de la Obesidad (International Journal of Obesity), consultado por Tinta Fresca en su versión original en inglés, primero se “escanearon” los alimentos representados.
Después, a través de diversos programas de diseño por computadora (CAD-CAM), se logró un efecto 3D (tercera dimensión) y se compararon con las cabezas de Jesús y los 12 apóstoles para determinar el tamaño de la porción.
Los investigadores de Cornell, una universidad privada con sede en Nueva York y una de las 15 mejores en el mundo, encontraron los siguientes alimentos: pescado (18 por ciento), cordero (14 por ciento), cerdo (7 por ciento) y “porciones sin definir” (46 por ciento).
Los estudiosos de la nutrición concluyen que la humanidad tiene una tendencia a ingerir desmedidamente pues, “en por lo menos mil años”, la comida ha aumentado en un 69 por ciento, el tamaño de los platos en un 66 por ciento y el pan en un 23 por ciento.
La última cena
En la ingesta previa a su crucifixión, lo que se conoce como La Última Cena, Jesús de Nazareth comió lo que se acostumbraba por la tradición de la Pascua: Cordero asado y el matzo, éste un pan hecho a base de harina y agua pues la levadura se considera un pecado para el pueblo judío; el matzo es el antecedente de la hostia católica. Asimismo, él y sus 12 apóstoles comieron karpas, hierbas diversas, sobre todo perejil, las cuales son sumergidas en agua salada para representar las lágrimas de la esclavitud. También comió maror, un rábano picado y muy picante que provoca incluso el llanto, también para recordar el dolor de los antiguos judíos. Finalmente, el jaroset, un dulce de manzanas y nueces picadas con miel, canela y un poco de vino rosado. Durante esa cena, Jesús y sus 12 apóstoles alzaron cuatro veces las copas, pues se toman cuatro tipos de vinos. Todo esto lo hizo para celebrar la Pascua (Pesaj, en hebreo), que significa “el paso” de la esclavitud a la libertad que vivió el pueblo de Israel al salir de Egipto, según el viejo testamento. Durante esa celebración, Jesús partió el pan y dijo que ése era su cuerpo; después tomó el vino y lo pasó a todos diciendo que ésa era su sangre. Según el nuevo testamento, ese rito fue la nueva pascua, el nuevo paso: del pecado a la liberación espiritual; el de la redención de la humanidad.
Lo que comía Jesús
La dieta diaria de Jesús, sin embargo, consistía en una sopa hecha a base de berenjenas, pescado y fruta seca (dátiles) del desierto. Según la arqueóloga brasileña Fernanda Camargo-Moro, la denominada Sagrada Familia (Jesús y sus padres María y José) no era precisamente pobre. En su libro El viaje a Egipto de la Sagrada Familia, Camargo-Moro descubrió lo que comían las diversas clases sociales, desde gente pobre hasta emperadores y faraones. Entonces, según un reporte noticioso de su obra editorial, publicada el 26 de septiembre del 2000 en el periódico español El País, “imaginó” lo que comería Jesús de Nazareth y sus papás María y José. La dieta diaria de la Sagrada Familia estaría hecha, fundamentalmente, de crema de berenjenas, pescados con salsas agridulces y dátiles del desierto rellenos de almendras y miel. Además, otra variedad de postre serían los higos y melocotones secos al sol, rellenos también de almendra y miel silvestre. Así que Jesús, el líder fundador del cristianismo, a quien se conmemora en esta Semana Santa, estaba bien galanote.
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