Año 6 • Tinta Fresca No. 134 • Del 16 al 31 de Agosto de 2010
- El general Rafael Cal y Mayor, de Cintalapa, vino a hacer la revolución en Chiapas -
El arma de Zapata en Chiapas
ViCC
La Revolución Mexicana, aunque fallida, sí pasó por Chiapas.
El cintalapaneco Rafael Cal y Mayor, brazo derecho del general Emiliano Zapata, combatió con 200 hombres en toda la región central de la entidad.
De esa “historia poco gloriosa”, ahora sólo queda una colonia con el nombre del caudillo del Sur, en cuya primaria no les enseñan esta parte de la historia de Chiapas a los niños.
Tinta Fresca le presenta aquí los detalles de esa versión, debidamente documentada por el periodista Isaín Mandujano, cuyo abuelo combatió al lado del general zapatista de Cintalapa.
Del aula a las armas
Es el siglo XIX. El hijo de un hacendado chiapaneco, que tiene la finca San Nicolás en Cintalapa, es enviado al centro del país a estudiar Leyes a la Universidad Nacional.
La convulsa situación política deriva en conflicto armado y uno de los profesores de esa universidad, Antonio Díaz Soto y Gama, se vuelve ideólogo del general Emiliano Zapata.
Uno de sus alumnos, el chiapaneco Rafael Cal y Mayor, que admira a su maestro, se va con él.
El chamaco de apenas 21 años, hijo de un hacendado, se suma con el líder que, precisamente, quiere acabar con los hacendados explotadores.
Desde que en mayo de 1913 se enlista, el cintalapaneco destaca en las batallas y muy pronto forma parte del círculo cercano del general Emiliano Zapata.
De hecho, su nombre aparece en la Convención de Aguascalientes de 1914, celebrada poco antes de que los zapatistas entraran al Distrito Federal en diciembre de ese año.
Su deseo por llevar la revolución zapatista y hacer efectivo el Plan de Ayala a todos los rincones del país, especialmente a su natal Chiapas, le es concedido.
En abril de 1915, nace la Brigada del Ejército Libertador del Sur y el propio general Emiliano Zapata le ordena partir pues “todo el país arde en Revolución… y que aún en el lejano Chiapas, nuestras fuerzas ganan terreno de día en día”.
La partida a Chiapas
El cintalapaneco Rafael Cal y Mayor parte con 200 hombres armados desde el mismísimo cuartel general zapatista, en Cuautla, Morelos.
El plan es que el recién ascendido a general, del propio puño y letra de Emiliano Zapata, llegue a Chiapas y luego se siga a Tabasco, Campeche y Yucatán.
Llegar a la entidad fue toda una aventura pues en el camino fue perdiendo muchos hombres y es hasta un año después, abril de 1916, que llega a la entidad con apenas 20 libertadores.
Aquí operaban carrancistas y villistas, con quienes se alía, encabezados por Tiburcio Fernández Ruiz, quien luego lo abandona porque los entonces mapachistas defendían sus latifundios.
Rafael Cal y Mayor anduvo a salto de mata por toda la zona de Mezcalapa y en las montañas de esa región quedan los nombres de sus campamentos: Pozo Colorado, Constitución, Cal y Mayor, Felipe Ángeles, Plan de Ayala, Francisco y Madero.
La derrota y la victoria
El 10 de abril de 1919, el general Emiliano Zapata es asesinado a traición en la Hacienda Chinameca, cuya noticia llega hasta Pozo Colorado, campamento de Cal y Mayor.
Entonces, el gobierno le propone deponer las armas y él acepta a cambio de que le compren la finca San Nicolás, propiedad familiar, para repartirla entre sus soldados y partir de Chiapas.
El entonces presidente Álvaro Obregón le paga la finca a un sobreprecio de 250 mil pesos oro, donde Cal y Mayor funda la “colonia agrícola militar Emiliano Zapata”.
Ahí, a su manera, consuma el Plan de Ayala, al repartir la propiedad entre campesinos de la región, siempre y cuando estuvieran armados para cuidarla y defenderla siempre.
Dicha historia fue contada por Amador Camacho, abuelo de Isaín Mandujano y quien fuera teniente en esa brigada zapatista.
Más tarde, el periodista cintalapaneco documentaría la versión con los historiadores Antonio García de León (Resistencia y Utopia, 1985) y solicitudes de información a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sobre el historial militar del general Rafael Cal y Mayor.
Así, este hecho confirma que la Revolución Mexicana, aunque fallida, sí pasó por Chiapas.
CHIMBOMBO zapatista. Rafael Cal y Mayor, jefe de la Brigada del Ejército Libertador del Sur. Foto: Cortesía Isaín Mandujano