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Teran: ley del garrote

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La policía del alcalde tuxtleco Jaime Valls detiene a seis tras pacífica manifestación


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ViCC

El alcalde tuxtleco Jaime Valls Esponda recurrió a la
ley del garrote en Terán. Una marcha pacífica de colonos que protestaban por el cambio de vialidades, el pasado 28 de abril, terminó en el arresto violento de seis personas. “NO AL PAR VIAL”, se leía en la manta de una marcha que empezó en el Parque y transitó por la Vuelta Inglesa, sin obstruir totalmente el tránsito. “No queremos bulla, disuelvan la marcha”, le habían advertido ya a los teraleños, unos 150 vecinos quienes en no más de 40 minutos dieron la vuelta al parque y se encontraron con 300 policías. Tinta Fresca le presenta la historia de esta represión que ningún medio de comunicación local difundió, lo cual provocó la ira de los colonos: “¡La prensa está comprada!”.

Choques, atropellamientos…

La inauguración de la Vuelta Inglesa, el domingo 18 de abril, tomó por sorpresa a los colonos de Terán, quienes habían alertado de problemas desde enero de este año. “Entonces se dieron los choques, un atropellado, nuestros niños de la escuela que no muy pueden cruzar”, dice a
Tinta Fresca un lugareño que, temeroso aún de la represión sufrida, prefiere no dar el nombre pero muestra unas 40 fotografías. Sigue: “No nos oponemos al progreso, a las vialidades, pero que lo hagan bien, pues la Vuelta Inglesa sólo cambió el tráfico a otra calle, donde se hace un cuello de botella”. Lo peor de todo, tercia otro teraleño, es que nos acusan de “ataques a la vía pública” cuando nosotros no la obstruimos totalmente, fueron ellos, los policías que mandó el señor Valls. Los colonos se inconforman por el mal proceder del ayuntamiento pues hasta la Universidad Autónoma de Chiapas hizo un taller, con arquitectos urbanistas, para analizar esas vialidades. “No llegaban los enviados de Carlos Díaz, secretario de Planeación; y ahí mismo nos dijo la propia (María Elena) Castillejos Farelo, de Tránsito, que eso no estaba bien”. Luego, los enfrentaron con la Asamblea de Barrios, “que ellos controlan”, y les dieron el voto, que sí, estaba bien lo de las vialidades. “Perdóneme que se lo diga, pero ahí hay pura gente ignorante que por dos bultos de cemento y pintura se venden; aquí no, aquí habemos arquitectos, licenciados, comerciantes”, completa. Los “auténticos colonos de Terán”, subrayan en la charla con Tinta Fresca, se reunieron con Jaime Valls sólo una vez, quien “nomás nos dio puras largas”. Los teraleños tienen unas 50 cartas de protesta, con 300 firmas que los respaldan, cuyas copias ofrecieron a Tinta Fresca, de todo el problema que causa la modernización en Terán. Ahora, en un escrito reciente, hacen “responsable civil” a Jaime Valls de todos los accidentes que se pueden suscitar por el cambio de vialidades.

¿Seguridad? Los teraleños viven bajo la sombra poilciaca, tras el miercoles negro que vivieron el pasado 28 de abril en pleno centro de este poblado. La grafica fue captada la mañana del 14 de mayo.


Hasta los mirones cayeron…

La marcha empezó con unos 80 colonos que “agarraron camino” donde inicia la Vuelta Inglesa, un par de calles hacia el boulevard Belisario Domínguez. “NO AL PAR VIAL”, se leía en una pancarta que mandaron a hacer; “no había ninguna ofensa al gobernador, ninguna ofensa al presidente municipal”, enfatizan. Uno de los manifestantes recibió un telefonema del secretario particular de Carlos Díaz, éste secretario de Planeación del ayuntamiento tuxtleco, con la advertencia: “No queremos bulla, disuelvan la marcha”. La protesta es pacífica y la gente quiere marchar, es su derecho, le replicó, mientras la marcha ya tenía unas 150 personas; “sólo va a llegar al Parque”, le dijo para tranquilizar al funcionario. El subordinado de Jaime Valls consintió y les dijo: “Está bien, tendrán unos policías y unas patrullas para que los cuiden”. Al finalizar la marcha, en el Boulevard Aeropuerto y el entronque al Libramiento Sur, en la esquina de Farmacias del Ahorro, los policías detuvieron a los que consideraron cabecillas. Un video disponible en el cibersitio
Youtube, bajo el título “Abuso de autoridad en Tuxtla”, muestra la violencia de la detención de uno de ellos, flanqueados por una fuerza de policías municipales y estatales.
—Hey, hey, hey, ¿por qué lo jalas? —reclama una voz anónima a un policía municipal.
—No te preocupes —le responde tímidamente el uniformado mientras jalonea al manifestante.
—Oye, ¿por qué lo subes? ¡Se están violando nuestros derechos! —tercia otro.
—No te preocupes, no te preocupes —vuelve a decir el policía y grita al chofer de la camioneta: “Vámonos, vámonos…”
En otro video, al fondo de la imagen, se ve cómo unos policías patean y jalonean a otro supuesto manifestante que, según explican los teraleños, “no tenía vela en el entierro, era un mirón el pobre”. A los seis detenidos los mantuvieron casi 24 horas privados de su libertad y salieron libres al día siguiente, 29 de abril, tras pagar una fianza de 13 mil pesos cada uno. Así “resolvió” el alcalde tuxtleco Jaime Valls Esponda una protesta social pacífica en Terán: con la
ley del garrote.


Valls, el represor
En Poma Rosa en 2008, otra refriega a colonos

No es la primera vez que Jaime Valls reprime una protesta social como la de Terán. Lo hizo también el 5 de febrero de 2008, cuando vecinos de la colonia Poma Rosa protestaron por la inseguridad que ahí prevalecía, tras el ataque a una religiosa en un puente peatonal. “Órale pinches revoltosos, quítense o les vamos a partir la madre”, les espetó Rubén Álvarez del Solar, entonces jefe de la policía tuxtleca de Jaime Valls. Esa represión dejó un saldo de 30 detenidos y decenas de golpeados e intoxicados por el gas lacrimógeno utilizado por la policía. La noticia, también entonces, fue inexistente para muchos medios, con excepción de
Noticias y Radiorama; Tinta Fresca contó la crónica del hecho a detalle en su número 78, del 16 al 28 de febrero de 2008. Entonces, el alcalde tuxtleco sólo atinó a decir: “Se aplicó la ley, hubo manipulación política”; en Cabildo, días después, pidió “apoyo” a los regidores por su acto represivo.

Breve crónica del trato policíaco a seis manifestantes de Terán

‘Ya ni el Chapo’

Diez camionetas negras blindadas y unos 50 policías encapuchados y armados participaron en el traslado de los seis manifestantes de Terán detenidos. “¡Ya ni el Chapo!”, ironizó uno de ellos, provocando la risa hasta de los policías de la patrulla en la que iban, quienes les dijeron: “Es parte del
show, ahorita los van a soltar”. Pero no, todavía permanecieron muchas horas —no saben cuántas porque les quitaron relojes y celulares— en los sótanos de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Los trataron bien, tanto en Tránsito del Estado donde primero los llevaron, y más tarde en la PGJE, donde los esposaron para rendir su declaración. El delito que les achacaron fue “ataques a las vías de comunicación”, al igual que a un bolo que compartió celda por estrellarse contra un poste. El ebrio entró después que los teraleños detenidos y salió antes que ellos, pues quedó libre tras pagar una multa de 10 mil pesos ($7 mil por el delito y $3 mil por “daños”). A los manifestantes de Terán les propinaron originalmente 18 mil pesos de multa, pero “quedó en 13 mil”. Los teraleños arrestados por protestar pacíficamente fueron: Jaime Antonio Vega Sánchez, Francisco Jiménez López, José Urbina Mendoza, Carlos Moguel González, Romeo Aguilar Carvajal y Rubén Pinto Pérez, éste poeta de Terán.


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