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Conejobús, único del país con biodiesel
El Conejobús es el único medio de transporte público del país que utiliza biodiesel como combustible. Ni siquiera el Distrito Federal, la ciudad más grande del mundo y capital de México, cuenta con este cuidado al ambiente.
Este carburante, a diferencia del diesel de petróleo, reduce en extremo la producción del bióxico de carbono, principal contaminante de las unidades motoras. De paso, genera empleos en el sector agrícola, como sucede en Chiapas, donde el piñón (o jatropha) tiene un ingreso de 16 mil pesos al año por hectárea. De las 71 unidades que arrancaron, el 50 por ciento utiliza biodiesel aunque la meta es que para marzo todos los buses utilicen este combustible.
Un informe de la Secretaría de Energía (Sener) es contundente: "La sustitución de diesel de petróleo por biodiesel permitiría ahorrar alrededor de 7.5 millones de toneladas de CO2/año hacia el 2014."
Al Conejobús le brincaron los problemas.
El arranque de la modernización del transporte, el pasado 4 de enero, tuvo largas filas de pasajeros, unidades insuficientes y demoradas, parabuses inexistentes y choferes no muy educados. Fue tal la improvisación de la puesta en marcha del Conejobús en Tuxtla Gutiérrez que, aunque se dijo que sólo una semana sería gratis, el plazo se alargó por tres semanas. El Conejobús sustituyó a más de 500 combis de las Rutas Uno y Dos, las cuales desplazaban a diario a 35 mil personas en trayecto doble: ida y regreso. Esto es lo que Tinta Fresca vio y oyó durante los primeros días del moderno transporte en la capital chiapaneca.
Turistear por Tuxtla
En su primera semana de operación, del 4 al 10 de enero, el Conejobús desplazó a 51 mil usuarios, más del por ciento de pasajeros de lo previsto. La ocupación de 32 pasajeros, más 10 de pie, fue otra limitante pues los choferes ya no abren la puerta si se llegó al límite de cupo. Las unidades lucían sin el dispositivo electrónico por el cual se pasará la tarjeta recargable, mismas que fueron obsequiadas a estudiantes, discapacitados y ancianos. Un recorrido "de punta a punta", según las autoridades de la Secretaría del Transporte, demorará 45 minutos pero en la semana de arranque tardó una hora con 20 minutos. Las 67 unidades en operación, además, carecen de un espejo convexo en la puerta trasera, que permita ver el descenso del pasaje. Ese "espacio ciego" provocó que el 7 de enero, alrededor de las 11 de la mañana, a un pasajero se le cerrara la puerta; fue tal el descontento, que se quejó con elementos de Tránsito y pararon al chofer.
El operador se disculpó pero se excusó de no ver al pasajero porque carecía de un espejo retrovisor interior; y si lo dudaba, se subiera a la unidad para verificarlo. Los parabuses fueron un total fracaso pues, simplemente, no estuvieron; esa responsabilidad recaería en Jaime Valls, alcalde de Tuxtla Gutiérrez. En el proyecto original, los parabuses contarían no sólo con un parasol sino con la ruta completa a cubrir y las paradas predeterminadas. La falta de cortesía de la mayoría de los operadores es otra de las banderas que, según ensalzaron, tendría el Conejobús. Pero los choferes simplemente paran, abren la puerta, ni siquiera saludan y ya ni hablar de ofrecer una sonrisa.
"Es normal, es lo nuevo"
"Es normal, es lo nuevo", ataja las críticas un sonriente Giovvany Campos, subsecretario de Desarrollo Multimodal de la Secretaría del Transporte. Afirma que el servicio se regularizará en cuanto se cobre el pasaje y, entonces sí, se verán las bondades de la modernización del transporte. Acepta, eso sí, que durante la primera semana de operación se han dado cuenta que hacen falta más unidades, para cubrir la demanda. Destaca sin embargo la comodidad del Conejobús, así como la seguridad del mismo, pues no se ha presentado ningún accidente. Por su parte Raúl Serrano Aramoni, director general del Conejobús, revela a Tinta Fresca que ya hay distribuidas 30 mil tarjetas de prepago. "Pero si la gente no llegara a tener, que no tenga duda de que viajará", precisa, al tiempo de afirmar que ya se tiene previsto cómo: con vales. La oficina del director del Sistema de Transportes Urbanos de Tuxtla (STUT), Conejobús, está repleta de estudiantes que precargan sus tarjetas.
Entonces, Serrano Aramoni explica que es muy importante los jóvenes den de alta su tarjeta para personalizarla, de lo contrario, no podrán viajar. "Vamos marchando por dar un mejor servicio, esa es la instrucción del gobernador Juan Sabines y así será", dice finalmente.
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